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Él Está Aquí

el esta aqui
Escuchar audio de esta predica  Ezequiel 48:35 Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.
Hoy es el primer domingo del nuevo año, para algunos es el inicio de nuevas cosas, para otros fue la transición de un día a otro, como si no tuviera repercusiones puesto que están desanimados, tristes, con las mismas situaciones, sin expectativas, sintiendo que el transcurso de esta semana nada ha pasado de extraordinario en sus vidas; pero a pesar del matiz emocional con que pintemos nuestra realidad no podemos quedarnos allí, tenemos que trascender y esto no se hace por fuerza, por tener un pensamiento positivo, por querer cambiar aspectos externos a manera de placebo, nuestra realidad cambia de manera absoluta si tomamos su Palabra en fe para ser renovados en nuestro entendimiento para ver nuestra condición y tomar decisiones radicales y avanzar, proseguir hacia adelante en aquello que está por delante. Es tiempo de crecer, madurar, llegar a otro nivel en nuestra relación con Dios.

Si hay alguien en las Escrituras que vivió en un tiempo donde el panorama no era el mejor, fue el profeta Ezequiel. Un hombre que Dios le da mensaje en medio del exilio, cuando sus coterráneos se encuentran cautivos, desesperanzados, preguntándose ¿Si alguien puede tener compañerismo con Dios en cierto lugar, y luego es removido a la fuerza de ahí, puede el encontrar a Dios en presencia de sus enemigos?, ¿Puede Dios ser adorado fuera del templo que Él ordenó para ese propósito?

Son preguntas que Dios mismo responde pero es necesario que le demos oportunidad al Espíritu Santo para que escuchemos lo que Él tiene que decirnos.

En el libro de Ezequiel encontramos un relato contundente del sufrimiento del pueblo judío viviendo una situación de precariedad, opresión -incluso de muerte- como prisioneros en el imperio conquistador de Babilonia, a pesar de ello se puede ver el énfasis que hace el autor del libro sobre la gracia divina en el renacimiento de la nación. Este renacimiento de Israel resurgirá por el Espíritu Santo quién los conducirá a una nueva vida quien anticipa con este este acto lo que conocemos como el nuevo nacimiento manifestado en el Nuevo Testamento.

Alguien ha expresado lo siguiente: la Trinidad tiene a sus profetas: Dios Padre usó al profeta Jeremías para hacer saber su voluntad, Dios Hijo utilizó a Isaías para dar luz a este mundo y el Espíritu Santo a Ezequiel para tener comunión, ser investidos de poder y conducirnos a la Verdad.

En contexto, el panorama de Israel de ese momento no es el más alentador, profetas anteriores a Ezequiel habían profetizado de la inminente caída que sufriría Jerusalén con sus instituciones políticas,-haciendo alianza con pueblos paganos que Dios había advertido que no hiciera, religiosas: todo lo que tiene que ver con la adoración a Dios en decadencia incluyendo el sacerdocio y social mezclándose con otros pueblos a través del pacto matrimonial, lo que les condujo a la idolatría. En consecuencia viven esta segunda deportación, Jerusalén es destruida lo mismo que el templo y sus rituales, pero Ezequiel entendió la necesidad del exilio, con la pérdida del templo aprendió a depender en Dios solamente, porque su vida estuvo marcada por la presencia del Espíritu Santo, dándoles voz de esperanza haciéndoles ver Dios no los aniquiló como a otros pueblos o naciones sino que por su Gracia los guardó al punto que su disciplina, los corrige, re- direccionando sus caminos y curando su idolatría, conociendo a Dios como Soberano, siendo Omnipotente y Omnisciente, como el Dios que está Aquí.

Esta voz de esperanza la hallamos en Ez.39:28,29: Y sabrán que Yo Soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.

No importa las batallas que puedas estar librando ahora que creías que con pasar de un año a otro iban a ser cambiadas, recuerda que Dios está Aquí, de tu lado, de esta manera, se nos asegura la victoria sobre cualquier enemigo. Debes creer que su Espíritu mora en ti. La primera iglesia lo creyó y anduvo en milagros, en poder, señales, en prodigios.

Es lo que le sucedió que le sucedió a Pedro después de la muerte de Jacobo, hermano de Juan, dice la Palabra que lo habían tomado preso y estaba custodiado por 4 grupos de a 4 soldados en la cárcel pero la iglesia hace sin cesar oración a Dios por él y cuando Herodes le iba a sacar Pedro sujeto con dos cadenas entre dos soldados estaba durmiendo, un ángel se le presenta despertándolo diciéndole que se despertara- y al instante las cadenas cayeron-, que se atara sus sandalias, se envolviera en su manto y le siguiera pasando por las puertas llego a la calle y volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. Hch.12:4-11.

Tengamos en cuenta o presente que Dios está aquí por tres cosas:

 

1. Porque hemos sido renacidos.

 

 
1P.1:23: siendo renacidos, no de simiente incorruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Para el tiempo del Antiguo Pacto, el Espíritu Santo se posaba sobre profetas, reyes y sacerdotes. En el caso del Ezequiel el Señor le delega la función de Profeta llamándolo para darle las indicaciones de su nueva función en el capítulo 2,3.

Ez.2:1,2: Me dijo Hijo de hombre, ponte sobre tus pies y hablaré contigo. Luego que me habló entró, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies y oí al que me hablaba.

Lo que hace referencia este texto es al llamado que Dios le hace donde el profeta después de ver la visión queda postrado en tierra y es ahí donde Dios le dice ponte en pie, dándole fuerzas por la debilidad -Dn.10.8: No quedó fuerzas en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento y no tuve vigor alguno- !No tengas temor! Esta clase de debilidad es cuando nos humillamos en su presencia porque Dios porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes para que os exalte cuando fuere tiempo. El Espíritu entra se acerca a Ezequiel, para capacitarlo, animarlo y prepararlo para la misión.

Del mismo modo que Ezequiel, cada cristiano nace de nuevo de lo alto, que recibe la fe y el amor de Dios cambia su vida se convierte en sacerdote y profeta.

Fue lo que le sucedió al Apóstol Pedro antes de ser lleno del Espíritu Santo, era un hombre que se movía en la esfera de lo natural pero que no había experimentado el poder de Dios en su vida que lo capacitó para predicar el evangelio con poder, realizando milagros prodigios y señales. Como su primera predicación donde se convirtieron más de tres mil personas, la sanidad de un cojo a la puerta del templo, su osadía en predicar el evangelio en medio de la persecución y hostigamiento permaneciendo firme, sin claudicar ante ello.

Tenemos un Padre bueno que es Dios quien nos engendró por su Palabra y esta Palabra no es más que Jesucristo mismo, el verbo del principio, el unigénito, quien por su sacrificio nos limpió y nos rescató de nuestra vana manera de vivir, habiendo purificado nuestras almas por la obediencia a la verdad, por su Espíritu.

Ser renacidos es tener conciencia que estamos llenos de Dios para llevar a cabo la tarea encomendada porque su Espíritu nos asiste. El pueblo de Israel no tenía este privilegio ellos vivían por boca de los profetas, no había en ellos ese regeneración que solo se logra con el derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne.

Es saber que Él está Aquí porque su Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos sus hijos.

 

2. Porque hemos sido sellados por su Santo Espíritu.

 

 
Ef.1:13,14: En el también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él fuisteis sellado con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Mientras que en el tiempo del profeta Ezequiel el que habitara el Espíritu Santo en cada una de las personas era una promesa por cumplirse, para nosotros en este tiempo es una promesa cumplida.

Dice la Palabra en Ez.37:14: Pondré mí Espíritu en vosotros y viviereis y os pondré en vuestra tierra. Entonces sabréis que Yo, el Señor, he hablado y lo he hecho declara el Señor.

En el contexto de este versículo el Señor lleva al profeta en el espíritu a un valle que estaba llenos de huesos secos, lo que la visión da a conocer no era los que murieron en batallas, sino los israelitas deportados carentes de esperanza y confianza, descarnados por la miseria y la humillación. ¿Podrán revivir esos huesos?, le pregunta el Señor a lo que responde el profeta: "Señor, tú lo sabes" contesta afirmación como respuesta, subraya que es sobre esa imposibilidad, sobre la impotencia humana, sobre la que actúa el Señor porque, humanamente, la repatriación era imposible. Habrán perdido toda su fuerza, su vigor y casi su esperanza pero esta reviviría, gracias al elemento dinámico del viento, que es el Espíritu Santo.

En medio de la adversidad que estaba viviendo surge este texto lleno de esperanza un resurgir un renacimiento de Israel, una renovación total, una intervención directa y particular del Señor, el don del Espíritu, de su Espíritu.

A veces pretendemos que la circunstancias que nos agobian van a desaparecer porque somos capaces, porque pensamos en estrategias, conexiones humanas donde colocamos nuestra confianza. Esto fue lo que le pasó al rey Saúl al enfrentar a los filisteos con Goliat a la cabeza, coloco su confianza en los soldados, sus armas de dotaciones, pero ninguno se atrevía a ir al frente de batalla y un joven sin experiencia en la guerra, pastor de ovejas, menospreciado, sin perfil, dijo yo iré, no es porque tenga una estrategia o un arma de dotación, lo que tengo es una simple honda, pero voy en nombre de Jehová de los ejércitos a quien tú has desafiado sé que hoy Dios dará a las aves del cielo y a las bestias del campo sus cuerpos; en otras palabras David tenía la revelación de su Dios porque había aprendido a tener comunión con Él por su Espíritu. David fue un hombre que vivió por encima de su generación. A pesar de la situación adversa, hay esperanza.

Ahora bien, en este tiempo el derramamiento de su Espíritu es una verdad hecha real, y ha sido derramado para que dependamos de Él porque nos conduce a toda verdad; no debería haber alguna señal de esclavitud en nuestras vidas y si la hay, entonces debes saber que fuiste desde antes de la fundación del mundo bendito, escogido, amado, adoptado, aceptado y no solo eso fuiste sellado con su Espíritu, es el enganche en esta tierra que somos su propiedad. Poseemos todos los privilegios que podamos desear por nuestra unión con Cristo y nos son comunicados por el Espíritu. Dios no es Dios remoto sino un Dios inmiscuido en cada esfera de la vida del creyente.

En el Antiguo Pacto esto fue lo que le costó a su pueblo entender, que Él era un Dios cercano, interesado que su pueblo viviera, aprendiera, disfrutara en una relación con Él. Por eventos como el que vivieron en Ezequiel consecuentes para algunos duros, su propósito era que fuese conocido como el Salvador, el Dios con nosotros.

El mismo Apóstol Pablo es un ejemplo vivo de lo que escribe en esta carta, a pesar de estar preso, se describe como un bienaventurado porque por encima de su realidad está la verdad presente en su vida.

 

3. El Espíritu Santo es quien nos recuerda que Dios está aquí/allí.

 



Entre los capítulos 40 al 48 el profeta Ezequiel, tiene una visión del templo futuro que concluye con el nombre de la ciudad, Jehová -sama. Este modelo del templo y orden del culto es perfecto, difiere del modelo y culto de Salomón, es un tiempo de completa restauración para los cautivos, un tiempo cuando su gloria volvería a llenar el templo. En el capítulo 48:35.

Visión denota el hecho de ver una escena extraordinaria; se refiere a un panorama espiritual y glorioso que vemos de parte de Dios, también es regirnos, regularnos, nos resguarda y cambia radicalmente y nos dirige hacia la meta de Dios, como por ejemplo cuando obedece a la visión ante el rey Agripa, Hch.26:19;

Para los exiliados, que se consideraban abandonados definitivamente por Dios, aunque se sintieran así y después de anunciarle el debido castigo, le presenta el horizonte glorioso de la restauración. Sabemos que Dios está en todo lugar, pero Jehová-sama vas más allá, tiene que ver con su acompañamiento sobre todo en las situaciones difíciles de la vida. Sal.23:4, Sal.46 dando la idea de su Omnipresencia es de continuo en el creyente.

Un ejemplo de ello es cuando Jacob huye de su hermano Esaú, enseñándonos que cuando su presencia llega algún lugar, por desierto que este sea, este lugar se transforma en vida, tal y como nos pasó a cada uno de nosotros al nacer de nuevo.

Está promesa de Jehová -sama, no las recuerda Cristo en Mt.28:20 al decir hasta el fin del mundo, no se refiere al final de los tiempos cuando la tierra sea destruida, es una expresión de que, al más recóndito lugar, por más lejano, por más inaccesible, inhóspito, ahí estará con nosotros el Señor Jesucristo.

1Co.3:16-17 la iglesia el cuerpo de creyentes, es el templo de Dios

Las respuestas a las dos preguntas en la introducción es SI, si se puede tener compañerismo con Dios en medio de las circunstancias difíciles y si se puede adorar a Dios en cualquier lugar porque somos su templo.

Conclusión:

Hoy es una verdad que El Espíritu de Dios mora en nosotros por medio de Jesucristo, es continuo y permanente, es por esto que en Él vivimos confiados, es tiempo de agradecerle por su presencia inconmovible en nuestras vidas.
 
 
Pastora: Myriam Vargas
Enero 5 de 2020

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