EL Dios de mi transformación

EL Dios de mi transformaciónEscuchar audio de esta predica  Romanos 12:1-2 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
 
Cuando estudiamos este pasaje en toda su extensión descubrimos que con este capítulo comienza la parte práctica, exhortativa de toda la epístola, Pablo usa estos versículos para hacernos saber que la vida cristiana es un proceso de santificación que primero se gesta en nuestro interior, luego en una relación especial con los demás miembros de la iglesia del Señor, para terminar con la sociedad en general.

En el versículo dos el apóstol anuncia la imperativa necesidad de no conformarnos a este siglo, él procura alertarnos con el hecho de que nuestras actitudes pueden estar plenamente identificadas con las formas del mundo y no con las determinadas por Dios en su Palabra, de hecho nosotros podemos llegar a vivir con el pleno convencimiento que estamos actuando dentro de lo correcto y en realidad estar fuera de todo parámetro bíblico.

Ahora a fin de que no pensemos que se trata meramente de que se geste un cambio en nuestra actitud interna, sin una expresión externa, se nos exhorta a presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, ya que el ser humano se expresa y obra a través de él. En otras palabras lo que está pasando en nuestro interior debe estar en concordancia con la presentación de nuestra santificación externa.

Finalmente el apóstol nos deja saber que solo a través de una renovación constante podemos alcanzar a discernir lo que Dios desea para nuestras vidas en las diferentes circunstancias. En el alinearnos con su verdad a través de la renovación de nuestra mente está la clave para descubrir la plenitud de su deseo para con nosotros, el auto engañarnos colocando remiendos a lo que debe ser transformado por completo, solo nos conducirá al inconformismo al que muchas veces llegamos en nuestra vida Cristiana.

Seguir la fórmula planteada por Pablo esta nos garantiza que todo lo dicho por Dios en su Palabra no será una simple ilusión, sino que es la realidad trazada por él a través de su sacrificio, que se encuentra llena de bendiciones y promesas cumplidas por la eternidad.

1. Ofrecernos por completo sin ningún tipo de reserva a Dios es el principio para ser transformados.

Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

El apóstol antes del mandato de renovarnos nos presenta una propuesta de entrega absoluta, la palabra utilizada para cuerpo en este pasaje desde el griego es "sóma" y expresa la integralidad del hombre en Cristo, su espíritu, alma y cuerpo presentados a Dios en sacrificio vivo, cero restricciones o zonas vetadas, con la garantía que esto nos conducirá a una verdadera transformación.

Génesis 3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

Que diferente hubiese sido la historia de la humanidad si la actitud de Adán y Eva hubiese sido otra, pecaron y antes de descubrir por completo su falta a Dios lo que procuraron fue esconderse de su presencia, como si eso fuera posible de alguna manera. Es interesante ver como el Señor a través de una conversación que expresa ingenuidad los deja al descubierto: "¿Dónde estás tú?", ellos nunca se descubrieron, Dios lo hizo. La escritura nos dicen en 1 Juan 1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Para que opere una verdadera transformación en nuestras vidas debemos descubrirnos ante Dios, debe ser nuestra elección, nosotros debemos ser los que confesamos aquellas cosas en las que necesitamos ser renovados, sino seguiremos siendo los mismos, recogiendo la mala cosecha de nuestra siembra.

Uno de las actitudes que no nos permitirá renovarnos para ser transformados por Dios es el orgullo y este queda al descubierto a través de nuestras justificaciones continuas. Génesis 3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. En otras palabras el culpable de su pecado termino siendo el Señor.

Características de un orgulloso: 1. Razona mucho y obedece selectivamente, de acuerdo a sus intenciones previamente establecidas, y a sus maneras de ver y de pensar, la consecuencia es que pierde muchas de las bendiciones que Dios tiene para él. 2. No se quebranta fácilmente y si lo hace no cambia. 3. Le cuesta someter su carne 4. Discute siempre la autoridad 5. Se justifica permanentemente acerca de sus errores 6. Le echa la culpa de su situación a otros y a las circunstancias 7. Habla mucho y siempre quiere tener la razón; por lo tanto su punto de vista tiene que ser tomado en cuenta. Por lo tanto no escucha 8. No rinde cuentas. 9. Genera contienda, división, contaminación, frustración. 10. Rompe relaciones y no deja caminar bien. 11. Es sabio en su propia opinión 12. Es intimidatorio y manipulador 13. Espera ser exaltado por posición y no por humillación 14. Se tapa los oídos y se enceguece ante realidades plenas y principios de la palabra de Dios; por lo tanto se estaciona en un nivel y no avanza 15. Critica y juzga fuertemente a los demás. Objeta todo. 16. Miente, engaña y posee motivaciones escondidas.

2. Descubrirnos a nosotros mismos nos permitirá vivir un proceso real de transformación.


Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Se ha preguntado alguna vez: ¿Cuántas de sus acciones pueden estar amoldadas a este mundo? ¿Cuántas de ellas no están acorde a la voluntad Dios? Pablo nos plantea la necesidad de tomar la decisión de entrar en un proceso continuo de renovación. Ahora la única manera que esto suceda es exponiéndonos para poder descubrir cuál es nuestra realidad. El renovarnos se trata de que exista en nosotros un deseo intenso por conocer cuál es nuestra verdadera estatura en Cristo, quienes somos en verdad, que cosas siguen estando mal a pesar de tener una nueva naturaleza, para que de esta manera pueda proceder un cambio genuino, una transformación total.

Marcos 2:16 Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? 2:17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Esta es una de las formas irónicas usadas por Jesús cuando hablaba con los religiosos de la época, porque en esta tierra no había un solo hombre que no estuviera enfermo con el pecado. Juan 8:7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

El Señor Jesús deja claro que el solo trabaja en las vidas que tienen una disposición de reconocer su verdadero estado para dejarse transformar, nunca alguien que no se sienta enfermo va a acudir al médico, en este caso en particular los escribas y fariseos se otorgaban una medida que les hacía verse sanos impidiendo el que Dios tratara con ellos y les sanara, el asunto es que finalmente su percepción errada de sí mismos no les permitió descubrir la voluntad de Dios encarnada frente a sus ojos.

Éxodo 4:6 Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. 4:7 Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne.

Este fue un ejercicio necesario en la vida de Moisés, él se encuentra a puertas de regresar a Egipto para liberar el pueblo de Dios y el Señor le revela como era el verdadero estado de su corazón y como a través de su elección vivió todo un proceso de transformación.

Deje que Dios lo descubra quien es en realidad a través de distintas circunstancias por su Palabra, y si acepta lo que Él le muestra, entonces podrá operar en su corazón una transformación que nos conduzca a comprobar su perfecta voluntad.

3. El descubrirnos delante de Dios debe llevarnos a separarnos por completo de la prudencia del mundo.

Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

En otras palabras Pablo nos dice que: Dios nos llama a morir a la voluntad del mundo para darle paso exclusivamente a todo aquello que representan sus designios.

Génesis 12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 12:4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

El Señor llevo a Abraham a separarse de todo aquello que representaba su vida pagana, al igual que lo estable por mandato a través del apóstol Pablo. Si leemos con cuidado las escrituras nos muestra que el gran patriarca del pueblo de Israel obedeció parcialmente, porque no dejo su parentela por completo sino que llevo al hijo de su hermano con él, teniendo después que afrontar dificultades producto de actuar en la prudencia del mundo.

2 Timoteo 4:2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 4:3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4:4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Hoy hay una oferta desmedida de interpretación bíblica conforme a los pensamientos de este mundo, hay de todos los colores y sabores, para todos los gustos y sobre todo que se aseguran que no se obre ningún tipo de transformación en la vida de los hombres. Debemos recordar que para que se produzca una renovación que nos lleve a ser transformados, la Palabra de Dios no puede alinearse a nosotros, sino nosotros a su Palabra. No llame las cosas con un nombre diferente al que la Palabra establece.

Dios desea que revaluemos todas nuestras consideraciones y que entremos en una absoluta y honesta sujeción a Él.

Lo maravilloso para los que estamos en Cristo es que ninguna de nuestras vidas le quedara grande al Señor, por muy adaptado que estés a las costumbres de este mundo Dios tiene el poder para obrar en ti la absoluta transformación que necesitas.

Conclusión

Una vez oí hablar de una dulce mujer que estaba sentada cerca de la puerta de embarque de un gran aeropuerto. Como disponía de algo de tiempo antes de que despegara su avión, había comprado un periódico y una pequeña bolsa de galletas. Sin embargo cuando se puso a leer en la comodidad de su asiento, oyó que alguien rasgaba un papel. Cuando bajo la vista, vio que el hombre sentado a su lado había abierto su bolsa de galletas y estaba sacando una. Como no le gustaban las discusiones, levanto el diario mientras pensaba; "! Como se atreve a comerse una de mis galletas!" Así que bajo el diario y tomó una galleta.

Mientras leía y comía la galleta, intentó concentrarse y olvidar su ira hacia el ladrón de galletas, justo cuando comenzaba a calmarse, le oyó volver a tocar la bolsa, y hecho una mirada detrás del periódico, viéndole con las manos en la masa. Pensó: "A donde iremos a parar" ¡La gente no respeta la propiedad ajena!". Entonces frustrada, tomo otra galleta. Y así fue transcurriendo, hasta que quedo una sola en la bolsa. Incapaz de reunir valor para enfrentar al hombre, se quedó sentada, furibunda, preguntándose que sería capaz ahora de hacer ese hombre.

No tuvo que preguntárselo mucho tiempo, ¡Porque lo siguiente que escucho fue como alguien partía la galleta por la mitad! Furiosa aparto el diario, para ver como aquel cleptómano se alejaba dejando sobre la bolsa la mitad de la galleta. Totalmente frustrada agarro el trozo de galleta y se lo metió a la boca; y justo entonces escucho el altavoz: "Último llamado para el vuelo 513". Por su puesto, se levantó de un salto, recogió sus cosas y corrió hacia la puerta de embarque.

Tras presentar su tarjeta de entrada al avión, se sentó agotada pero aliviada por haber dejado a sus espaldas aquel incidente tan desagradable. Cuando abrió su bolso para guardar el respaldo de su tarjeta de embarque, se quedó helada y palideció: Ante su vista estaba su bolsa de galletas. Cerrada e intacta.

Mientras el avión despegaba pensó en lo poco amable que había sido con ese desconocido tan "generoso" y se maravilló, por lo rápidamente que había cambiado su punto de vista.

Tal vez usted hoy ha estado convencido de algo y de repente una ha llevado a la conclusión que eso que creía de sí mismo no era tan cierto. ¿Se ha quedado usted helado y ha palidecido frente a las circunstancias que terminan confrontando con lo que es su realidad?

Nosotros podemos tener ciertas apreciaciones con respecto a algo y finalmente descubrir a través de la Palabra de Dios que estas verdaderamente no alcanzan la dimensión correcta. La pregunta es: ¿Qué vamos a hacer con lo que hemos descubierto en nuestro corazón? 
 
Pastor: David Bayuelo 
Marzo 10 de 2019

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