El Dios de las Suficiencia

El Dios de la suficienciaEscuchar audio de esta predica Juan 6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
 
Este pasaje está suscrito al milagro hecho por el Señor a las orillas del mar de Tiberías, donde la multitud se había juntado para escucharle después de que su fama se extendió al haber sanado a muchos enfermos. La escritura registra que Jesús alimento en ese lugar a más de cinco mil hombres sin contar mujeres y niños con tan solo cinco panes y dos peces, este milagro los movió a querer tomarlo para ponerlo por rey, así que el salió solo de ese lugar y se retiró a la montaña.

Al día siguiente cuando salieron en su búsqueda no pudieron hallarle y con el asombro de que no había subido en la única barca que se encontraba en la orilla en la que había podido pasar hacia Galilea, así que cuando le encontraron del otro lado del mar le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Esto es todo lo que tenían para decirle; se preocupaban por el cuándo y el cómo de los movimientos de Jesús, pero no eran diligentes en escudriñar los verdaderos motivos que los inducían a seguirle. Y, como estos motivos no eran rectos, Jesús no les felicitó por el afán en buscarle, sino que les reprochó por la razón real de su búsqueda: "De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis."

La multitud no le buscaba por la doctrina que les enseñaba para bien de sus almas, sino por el pan que multiplicaba para satisfacción de sus estómagos, a pesar de sus tan bajos motivos le llamaban: "Rabi", es decir, Maestro, aun cuando no le seguían por su enseñanza, sino por el pan físico del que se habían saciado. Ahora el Señor les amonesta a obrar por motivos más altos: "Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece"

1. Solo en el Dios de la suficiencia tendremos una completa satisfacción.


Juan 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

El pan dentro de este contexto representa lo que era una necesidad básica para la subsistencia de los judíos, de esta manera el encuentro con Jesús era una muy buena respuesta, pero lo lamentable es que la mirada de la multitud solo se quedó en la satisfacción momentánea del alimento corporal, teniendo que ser amonestados por el Señor al revelarles su pobre condición espiritual, ellos solo iban tras las añadiduras, tras el saciar de una necesidad terrena, pero despreciaron el poder saciar su hambre espiritual para siempre al tener al Cristo frente a sus ojos.

Es impresionante como la iglesia de hoy mide el grado de su bendición igual que los hombres que siguieron a Jesús en este pasaje, hemos llegado a creer que él es el Dios de la suficiencia material, pero hemos despreciado la verdadera riqueza, que no está ligada a lo que hace por nosotros, sino a lo que él es: Pura riqueza espiritual.

¿Qué pensaría usted de una persona que adquiere un alimento, lo saca de su envoltorio, se come el envoltorio y bota lo que se halla en su interior? Esto es exactamente lo que hizo el pueblo judío y lo que hacemos muchos de los que hemos tenido la bendición de que Cristo se nos revelara. Es triste ver como la iglesia simplificó a nuestro Salvador solo como aquel que hay que buscar para gozar de suficiencia material y se nos olvida que así muramos de inanición lo relevante es tenerlo a Él. Quiero que sepa que el mundo está lleno de cristianos con necesidades materiales, que sufren por amor a Cristo, pero ricos y plenos por su llenura espiritual.

Escuchar al apóstol Pablo en la carta a los Filipenses es una muy buena manera de interpretar las palabras del Señor Jesús: "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". (Filipenses 4:11-13) El apóstol nos da la clave para vivir vidas fortalecidas indistintamente de las necesidades materiales que podamos tener; "Lo único que resulta esencial es tener o estar en Cristo" El resto siempre guardara poca importancia.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Por qué estamos trabajando hoy, por la comida que perece, o por la que permanece a vida eterna?

Hageo 1:4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? 1:5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 1:6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 1:7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

2. Solo el Dios de la suficiencia nos puede proveer una vida incorruptible (Eterna).


Juan 6:48 Yo soy el pan de vida. 6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 6:50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. 6:51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Jesús se presenta a sus discípulos como el verdadero mana que descendió del cielo, para los israelitas el mana era una de las muestras de grandeza más poderosas manifestadas por el Dios de la suficiencia a sus antepasados, pero Cristo se les revelaría como la verdadera plenitud, esto pan que ellos recogieron por cuarenta años hasta entrar a la tierra prometida simplemente era una sombra, en él no había poder para vivir para siempre, pero delante de ellos ahora estaba la plenitud completa, el pan incorruptible, el pan que les daría vida eterna.

Es bueno entender y meditar detrás de que vamos nosotros en esta tierra, porque el libro de Éxodo nos dice que este mana que callo en el desierto criaba gusano y se podría, produciendo un olor purulento, Jesús lo define como: "La comida que perece". Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. Más ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés. (Éxodo 16:19 – 20)

Jesús no solo se presenta como el pan que los saciara para siempre, sino que les muestra la diferencia incomparable que había al comer de su carne y al comer del mana corruptible que cayó en el desierto; porque sus padres lo comieron y murieron, pero el que comía de Él viviría para siempre.

Si hay algo que caracteriza al mundo de hoy es; la insatisfacción, seres humanos que sienten que nada los sacia; hoy tiene un trabajo, mañana ya desean cambiarlo, compran algo y al instante ya tiene un profundo deseo de desecharlo, de hecho este es la mayor oportunidad y reto que hoy enfrentan los fabricantes y el comercio, deben siempre estar en pos de buscar la manera de mantener contentos a un mundo lleno de hombres con ansiedad por consumir. Piense por un momento en las cosas básicas por las que usa un celular, ahora piense si el aparato que tiene responde a esas necesidades básicas, si la respuesta es sí, pregúntese: ¿Por qué quiere cambiarlo? La respuesta es una: Jesús no le es suficiente y no porque no lo sea, sino porque hemos dejado de comer de Él, preferimos cosas que nos produzcan una satisfacción momentánea. Creer en cristo es equivalente a comer su carne.

Mateo 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Esta es otra forma del Señor Jesús decir: "Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece"

1 Corintios 15:50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. Ninguna de las cosas por las que trabaje que pertenecen a esta tierra podrán traspasar a la eternidad.

3. Solo en el Dios de la suficiencia no hay límites.


Juan 6:50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

Si hay algo que desde la caída de Adán y Eva en el huerto del Edén se convirtió en el problema más serio para el hombre fue la muerte espiritual que tuvo que enfrentar, no había ninguna solución en el mismo que le permitiera poder quitarse de encima este consecuente por su pecado, al parecer hubo muchas cosas para las que propuso una solución momentánea, pero el resolver esto siempre se halló fuera de su alcance. Ahora Jesús les está diciendo: "El mana que cayó en el desierto fue una solución momentánea provista por mi Padre para que no murieran en el desierto, pero hasta este fue limitado, pero Yo soy el pan ilimitado, el único donde se halla el poder para incluso traspasar la muerte. Éxodo 16:35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.

¿Ha escuchado alguna vez la expresión; Solo la muerte no tiene solución? Los cristianos nos hemos acostumbrado a depender de todo lo que está al alcance de nuestra mano y hemos abandonado la capacidad de confiar en el poder ilimitado del Dios de la suficiencia. Pensemos por un instante sin tratar de engañarnos en donde esta nuestra seguridad, y de esta manera descubriremos cuan cierto es que Cristo es suficiente e ilimitado para nosotros.

Juan 11:23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 11:24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 11:26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? "Ni la muerte puede detenerme".

Juan 11:35 Jesús lloró. 11:36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 11:37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? 11:38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 11:39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Problemas serios de fe nos mantiene fuera de lo ilimitado y esclavos de las limitaciones. Hoy es increíble como todo el tiempo negociamos los principios de Dios con tal de mantenernos vivos y nos olvidamos que la suficiencia de nuestra vida está en manos de un Dios ilimitado.

Conclusión

George MacDonald dice, "Vemos a Dios como nuestro último y más débil recurso. Solo vamos a Él cuando no tenemos a dónde más ir. Y entonces nos damos cuenta que las tormentas de la vida nos han llevado, no sobre las rocas, sino al puerto deseado."

Que podamos decir como Pedro: Juan 6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. "No hay más nada, ni nadie que tú con un pan de vida eterna, tu suficiencia es insuperable".
 
 
Pastor: David Bayuelo 
Febrero 8 de 2019

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