Las Claves del Gozo

las claves del gozo - filipenses 4:7Escuchar audio de esta predica Filipenses 4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! 4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
 
La semana anterior pudimos ver la descripción del conflicto entre dos mujeres del Señor (Evodia y Síntique) y como eran instadas a que finalmente pudieran vivir en armonía. Después de su reconciliación Pablo a través de un imperativo (Regocijaos) nos manda a vivir una vida en un gozo continuo y esto guarda relación con el conflicto que se acaba de suscitar, porque es normal que después de una situación como esta, se halla perdido la paz y el gozo. Es interesante descubrir como Pablo utiliza en este texto la Palabra: "siempre", sobre todo porque guarda un mensaje implícito al evidenciarse que nuestro regocijo no solo puede estar en el orden de las circunstancias buenas, sino que, en Dios, a pesar de la adversidad tenemos la capacidad de permanecer en este.

Si no tuviéramos el testimonio de vidas como la del Señor Jesús o de Pablo, nos sería imposible concebir que esta experiencia pudiera ser posible mientras caminamos en esta tierra. Alguien pudiéramos argumentar que Jesús era Dios y por tal razón esta era una posibilidad, pero a Pablo lo hallamos en sus multiplex cartas demostrando que nos solo vivía de esta manera, sino que lo enseñaba, lo ejemplificaba y motivaba a que fuera así en la vida de sus lectores.

En el texto que acabo de leer hay tres virtudes vitales en la vida cristiana; gozo, bondad y gratitud. La presencia o ausencia de estas virtudes en nuestras vidas va afectar radicalmente la manera en que nosotros vivimos y de igual forma serán esenciales para impactar a todos aquellos que están a nuestro alrededor y que incluso nos están observando.

1. Para mantener el gozo yo debo aprender a separar las circunstancias de la vida, de mis emociones.


Filipenses 4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Pablo entiende la necesidad de ser enfático en esta enseñanza por los efectos positivos y beneficiosos que tiene el gozo del Señor en alguien que ha nacido de nuevo. De hecho, solo para recordar, Pablo no está en el mejor estado de comodidad en el momento que escribe esta carta, su residencia es una cárcel, pero hay otros elementos que se supone deberían robarle el gozo; Personas que predican el evangelio para añadirle tristeza a sus prisiones, Personas que buscan sus propios intereses y no los de Cristo, él tenía un compañero llamado Epafrodito que casi se muere al lado suyo, sirviendo a la causa de Cristo, está rodeado de judaizantes que hacen tal oposición a la fe cristiana que él le llama: "Perros", él tiene personas que tilda como enemigos de la cruz y para ponerle la cereza a la torta, él tiene un conflicto entre dos hermanas entrañables que fueron sus compañeras en la lucha del evangelio y que sus diferencias están generando división en la iglesia de Filipo, e inmediatamente después de esto Pablo dice: "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!"

En medio de las dificultades de cada día resulta difícil mantener esa emoción del regocijo, pero sin embargo ese es el mandato de este texto. ¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo lo logramos? La manera es aprendiendo a separar las circunstancias de mis emociones, si yo no hacemos esto jamás podre experimentar la vida que nos ejemplifica el apóstol Pablo. No podemos permitir que las cosas de este mundo, sus aflicciones, generen una afectación en el orden de la calma dispuesta por Dios para un alma que ya se halla segura para la eternidad. Pablo vivía con la certeza que nada de lo que pasara a su alrededor podría cambiar lo que el Señor ya había estableció de manera perfecta para su eternidad.

Es natural que la carne se irrite o se goce conforme las circunstancias transcurren y esto es natural porque es carne, ella no tiene esperanza para la vida venidera, ella acabara aquí, no podrá heredar lo incorruptible, no podrá pasar al otro lado de la gloria. Entonces el apóstol Pablo nos recuerda en el próximo versículo algo que no está allí al azar: "El Señor está cerca" Ósea en otras palabras: "recuerden que lo que están viviendo aquí no es su vida permanente, tú no tienes una ciudadanía aquí, a ti te espera otra promesa, tú has sido traspasado a otra dimensión" y por tanto tu deberías regocijarte a pesar de las peores circunstancias"

Romanos 8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Si nosotros quisiéramos comparar los sufrimientos de hoy, con la clase de vida que quisiéramos vivir en esta tierra no seriamos jamás personas gozosas, nosotros tenemos que hacer una comparación es con lo que se nos ha prometido para la eternidad, esto si nos llena realmente de gozo y esperanza.

No sé si a usted le pasa, pero entre más el mundo se muestra frente a nuestros ojos, más desilusión y desesperanza nos causa, (Que si todos los políticos son lo mismo, que si la maldad se aumenta cada vez más, que si las personas nos traicionan si ningún reparo), estas dos cosas no valen ni siquiera la pena compararlas.

2 Corintios 4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 4:18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. Si nos ponemos a compararnos con Pablo; que había sido azotado, preso, naufragado, despreciado, ¿será que lo que nosotros vivimos podríamos llamarle aflicción? Él le llama a lo que vive: "esta leve tribulación". Y nosotros que nos quejamos por todo, cualquier cosa nos roba el regocijo.

Pablo sabe que vivir la vida cristiana abrumado de preocupación, no es algo que yo no puedo manejar te tal manera que haga honor al nombre de Cristo.

2. Para mantener el gozo debo aprender a claudicar a lo que yo creo que son mis derechos en esta tierra.


Filipenses 4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

La palabra traducida como gentileza es lo mismo que bondad con ciertas características. En el griego de la época, era alguien que no insistía en sus derechos, que no vivía tanto por la letra de la ley, sino por el espíritu de la ley, alguien que era capaz de ceder, alguien que era capaz de experimentar tolerancia hacia el otro, el vivir de esta manera indudablemente me va a ayudar en mi experiencia de gozo.

Cuando nosotros insistimos en nuestras formas no flexibles, sobre todo en lo que tiene que ver con lo que decidimos que son nuestros derechos, el gozo empieza a esfumarse. Cuando no vivo como Cristo que nunca exigió sus derechos, o como el apóstol Pablo que con excepción al momento en que fue metido en la cárcel en Filipo tampoco lo hizo. Cuando perdemos el regocijo porque nuestros derechos no son reconocidos, o porque nos sentimos pisoteados, o vulnerados, el verdadero problema está en la falta de saber que mi ciudadanía no es de este mundo y por tanto yo no puedo pretender que en una nación de la que no soy ciudadano me garanticen mis derechos. Hay quienes sentimos que nuestro valor se pierde si nuestros derechos no son reconocidos y nuestro valor no está sujeto a esto, sino a lo que Cristo hizo en la cruz del calvario.

Es tan fácil perder el gozo porque alguien invade el carril que se supone que yo estoy ocupando mientras conduzco, o cuando mi hermano cree tener la razón y me siento vulnerado con su postura, o porque alguien me insulta, ¿se imagina a Cristo peleando por estas cosas? Cuando nosotros insistimos en esas formas perdemos nuestra paz interior, nuestras formas que no están llenas de paciencia, de tolerancia, de amabilidad, de gentileza, de bondad, aquellas cosas que caracterizaron al Señor Jesús.

Mateo 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; Esto nos prueba que hay una relación entre la ausencia de estas cualidades que se hallan en Cristo y mi estado de ánimo, mi estado emocional. Ser humilde y manso de corazón producirá descanso para vuestras almas, esto es lo que nos dice el Señor Jesús, pero Pablo también nos dice que esta gentileza esta relacionada con este regocijo que debe estar presente en la vida de los hijos de Dios.

¿Qué es lo que Dios intenta decirnos?: "Hijos el mantener una experiencia de gozo y paz está directamente relacionada con el hecho de que el carácter de Cristo este formado en ustedes, no en las circunstancias"

La bondad nos ayuda a mantener el gozo cuando el otro es hiriente, cuando experimentamos una herida parece que nuestro gozo desaparece, pero cuando tenemos mansedumbre, bondad, benevolencia, gentileza, el gozo puede ser mantenido a pesar de ser herido por el otro. A pesar de que el otro sea impaciente, la gentileza puede actuar de tal forma que me lleva a retener mi experiencia de gozo.

3. Para mantener el gozo debemos tener la confianza que nada bajo el cielo tiene la capacidad de robarme el gozo.


Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

En el original el inicio de este versículo la palabra con la que comienza es. "Nada", y esto le otorga un carácter absolutista, ósea no hay nada, ninguna circunstancia bajo el cielo por la cual nosotros debiéramos estar afanosos justificadamente. La ansiedad pone en duda tres cosas: "O que Dios existe, o que Dios no controla las circunstancias en la que yo me encuentro, o que estas circunstancias no tienen nada para cooperar para bien en mi vida, como la Palabra afirma"

Al parecer los Filipenses se habían empezado a preocupar y Pablo les está diciendo: "Déjense de preocupar", "Está bien hay un conflicto en la iglesia entre Evodia y Síntique y ustedes se están preocupando y les aseguro que mis circunstancias son incomparables con las suyas, pero a pesar de eso yo les aconsejó regocíjense y no estén ansiosos por nada".

Nuestras mentes tienen un terrible problema y es que en ella están organizadas nuestras prioridades de forma equivocada, colocando primero las cosas terrenas y las eternas y espirituales en tercero, cuarto y quinto lugar. Y esto genera tal desequilibrio que nos mete en una profunda ansiedad y por tanto yo necesito arreglar mi mente conforme a los valores de Dios y el Señor que conoce nuestra carne, nuestra incapacidad, nuestra debilidad, Él nos provee de lo que necesitamos y esta es la razón por la que el apóstol Pablo nos habla de esta manera: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6 – 7) Miremos la secuencia: 1. Por nada estéis afanosos, 2. Con oración y suplica, 3. Con acciones de gracia y como resultado 4. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos.

Con toda seguridad muchas veces frente a la dificultad oramos, hacemos suplica dentro de las herramientas que Dios ha dispuesto para sacarnos de esa circunstancia que nos quiere robar el gozo, pero la ausencia de la acción de gracias no nos va a permitir poder avanzar y por lo regular este punto hace falta; porque no creemos que lo que está pasando en nuestras vidas va a cooperar de alguna manera a nuestro favor. El levantar acción de gracias es una manera de mostrar una absoluta convicción que Dios nos librara de la circunstancia en la que estamos.

La irritación que experimento cuando estoy en la circunstancia, es una clara manifestación de que no estoy pasando por esto con un corazón agradecido, el sentido de frustración cuando no podemos cambiar, manipular, manejar la situación es otra manifestación, el no encontrar las palabras para decirle con frecuencia al Señor: "Gracias por esta aflicción leve y pasajera".

Conclusión

Como resultado de todo esto: miremos lo que dice Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Esta paz es algo producido enteramente por el Señor, no es algo que yo puedo conseguir por mí mismo. Y sobre pasa el entendimiento, porque de la misma manera que hoy nos rascamos la cabeza y decimos: "Yo no entiendo cómo es que Pablo hizo esto". Por qué esta es una paz que no fue conseguida dentro lo natural, sino desde la perspectiva de lo sobrenatural, por un Espíritu sobrenatural, con una Palabra sobre natural, que produce un gozo sobre natural, y que el entendimiento nunca lograra procesar.
  
 
Pastor: David Bayuelo
Septiembre 28 de 2018

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