Recibe la guía de Dios para tu vida

recibe la guia de Dios para tu vida - salmos 46:10Escuchar audio de esta predica Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Salmo 46:10

Dios sabe que tan fácilmente nos dejamos distraer y vencer por el temor, la ansiedad y la preocupación cuando los problemas nos acechan. En el Salmo 46, Dios provee poderosos recordatorios de Su constante presencia, Su diligente cuidado y Su ilimitada habilidad para ayudarnos. Incrustada en este Salmo está la riqueza de los recursos del conocimiento de Sus promesas y provisión.

Tenemos un lugar secreto y un refugio bajo la sombra de Sus alas, donde podemos estar quietos, reposar del temor y conocer el placer de Su presencia.

1. RECONOCER QUE DIOS ES PERSONA: (carácter y sus habilidades) 

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente (EL SHADADAI), más en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. Ex.6:3.

Cuando valoramos algo o alguien, pensamos en ello a menudo, lo estudiamos con regularidad y aprendemos lo más que podemos del mismo. Al estudiar la Biblia conocemos muchas cosas importantes acerca de nuestro Dios, entre ellas su identidad (Persona), además su plan y sus promesas.

Dios se revela a sí mismo como persona porque una persona es consciente de sí mismo, posee intelecto, sentimientos y voluntad.

Lejos de la apreciación que muchos tienen de Él, no es un Dios impersonal, que no contesta oraciones, ni siente desagrado ante hechos injustos; que no ayuda a sus hijos cuando los problemas que afrontan va más allá de lo que se puede sobrellevar.

La personalidad de Dios es revelada en su trato con Moisés, cuando declaró su nombre: “Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros” (Ex. 3:14). Después en Éxodo 6:3 “… Yo soy Jehová.

La palabra hebrea Jehová o Yahweh se deriva del verbo “ser.” “Yo soy el que soy”, es Él que fue, quien es, y que será eternamente.

Como persona, Dios se revela aquí con un nombre personal (Es consciente de sí mismo); El habla y entra en un pacto como un ser inteligente, contesta las indagaciones de Moisés como uno que responde ante la ansiedad humana, y comparte su preocupación con él.

Él escoge a un hombre para llevar a cabo su voluntad de dirigir a Israel como una nación testigo entre las naciones. Él declara que ha oído los gemidos de su pueblo en Egipto, cuya angustia le importa (sentimientos). Este es un Dios personal, no solamente un alma impersonal del universo.

En el Nuevo Testamento, el Hijo de Dios (que era una persona) dijo, “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo…” (Jn.5:26). Esto nos enseña que el Padre es el mismo tipo de persona que el Hijo al cual Él dio su vida.

Se revela a sí mismo en función de relaciones personales, se identifica como Padre, Pastor, Amigo, Guía y Rey, dándonos el privilegio de acercarnos a Él para compartir, intimar afianzando nuestra relación con nuestro Padre.

Dios se revela a sí mismo, no como una simple fuerza cósmica o un objeto inanimado, sino como un ser personal que habla, ama y cuida de su creación y de los suyos.

2. RECORDAR QUIEN ES EL: Su Palabra: (Sus bendiciones y beneficios)

Cuando se menciona el nombre “Dios”, ¿Qué viene a su mente? ¿Piensa usted de Dios como el Creador y Abastecedor del universo entero? ¿Reflexiona sobre la relación que existe entre Dios con el Espíritu Santo que fluye de Él en cada hijo? ¿O la relación de Cristo con el Padre? ¿Cree en situaciones difíciles que Dios está contigo?

¿Has experimentado el amor de Dios en tu vida? ¿Cuáles son Sus planes para el futuro?

Son preguntas existenciales que de acuerdo a nuestras respuestas, trazan el camino correcto ante nuestra decisiones, pues estás están determinadas por recordar quien es Él, del concepto que tengo de Él, para así conocer lo que no es, y se determina por el conocimiento de la Palabra de Dios es la clave para crecer en la verdad y desechar todo pensamiento contrario.

Su Palabra nos dice que el mensaje de Dios no es uno del día de condenación, sino uno de buenas nuevas. Hay un sin número de historias que corroboran esto; desde el principio hasta el apocalipsis nos revela la buena voluntad de Dios para con la humanidad: Yo conozco mis designios sobre ustedes —oráculo del Señor—. Son designios de bienestar, no de desgracia, pues les ofrezco un futuro y una esperanza. 12 Me invocarán y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé; BLPH la palabra Hispanoamérica Jer.29:11-12.

Jesús dijo: Pues he descendido del cielo para hacer la voluntad de Dios, quien me envió, no para hacer mi propia voluntad. 39 Y la voluntad de Dios es que yo no pierda ni a uno solo de todos los que él me dio, sino que los resucite, en el día final. 40 Pues la voluntad de mi Padre es que todos los que vean a su Hijo y crean en él tengan vida eterna; y yo los resucitaré en el día final. Jn.6:38-40 NTV

Algunos de los beneficios de recordar quien es Él a través de su Palabra:

Sal.103:1-2: Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mí ser su santo nombre.2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios:

3. RECIBIR LA PROMESA (la Palabra) en fe:

¿Ha cuantos de niños sus padres le prometieron algo y lo cumplieron? ¿Que nos sucedía el día anterior? Algunos no podíamos dormir porque era el día esperado y sabíamos que nuestros padres cumplían lo que nos prometía, porque eran confiables; contrario de aquellas personas que nos prometían algo y no lo cumplían y le tildábamos de mentirosos.

La Biblia declara que la Palabra de Dios es lo que sustenta todo lo que existe (Hebreos 1:3).

Es importante que sepamos que cuando Dios habla, sus palabras llevan en sí poder. El declara, “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir… así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11). Entonces, podemos concluir que la Palabra de Dios representa su poder, su forma de cumplir con sus propósitos en la tierra.

Cuando el ángel Gabriel llevó su mensaje a María acerca del nacimiento de Jesús, dijo algo importante que debemos tomar en cuenta. Después del anuncio a María y de compartirle el milagro que ya había vivido Elizabeth, Gabriel declaró, “porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37). Seguramente, todos están de acuerdo en esta aseveración, pero en el griego el significado es aún más interesante. Donde dice, “porque nada hay…” en el griego existe la palabra ‘rhema,’ que significa ‘palabra.’ Se puede traducir así; “Ninguna palabra de Dios es imposible.” En otras palabras, ninguna palabra de Dios se encuentra sin el poder para cumplirse.

María hizo la confesión indicada al escuchar una revelación tan importante. “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). El pueblo de Dios debe tener la misma actitud. En lugar de dudar que Dios esté dispuesto o capaz de cumplir con sus promesas, debemos afirmar la obra de la Palabra en nuestras vidas. Su Palabra hará lo que Él quiere (Isaías 55:11) si nos ponemos de acuerdo con ella.

¿Qué es una promesa?

Una buena definición de una promesa de Dios es: una declaración de parte de El que lleva en sí el poder para cumplirse, siempre y cuando las condiciones se cumplan.

A lo largo de la historia, Dios ha hecho promesas al hombre con el propósito de ayudarle en su vida. Las promesas siempre se componen de dos partes: una condición y un resultado, el que depende del cumplimiento de la condición.

La primera promesa en la Biblia tuvo que ver con las instrucciones que Dios entregó a Adán cuando le dijo, “más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17). Adán y Eva no obedecieron la condición estipulada por Dios, y sufrieron las consecuencias.

Por medio de Jesucristo, Dios hizo su último pacto, el más poderoso de todos. “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo (Jesús), cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas”. He.8:6.

¡Cuán importante es tener conocimiento de las promesas de Dios!


CONCLUSION:

REPOSAR EN SU PRESENCIA

La palabra Hebrea para reposo era “nuach”. Unas de las muchas definiciones eran: “descansar, permanecer, estar callado”. También indicaban “una envoltura y por lo tanto impregnación”, como cuando el espíritu de Elías “descansaba” en Eliseo, o cuando la sabiduría “descansa en el corazón de aquel que tiene entendimiento”. Dios no está buscando un lugar donde Él simplemente pueda terminar Sus trabajos con los hombres. Él busca una relación donde pueda “completamente envolver y así impregnar” cada dimensión de nuestras vidas; donde Él pueda "habitar con nosotros, permanecer y estar tranquilo dentro de nosotros”. Cuando el reposo de Dios mora sobre nosotros, vivimos en unión con Jesús en la misma forma que Él vivió en unión con el Padre (vea Juan 10:14-15). La vida de pensamiento de Cristo era “completamente envuelta y así misma impregnada” con la Presencia de Dios. Él hizo solamente aquellas cosas que Él vio y oyó a Su Padre hacer. Él declaró, “el Padre, que mora en mí, Él hace las obras” (Juan 14:10). Ahí hay reposo porque es Cristo obrando a través de nosotros. ¡Es vanidad pensar que nosotros podemos hacer milagros, amar a nuestros enemigos, o hacer cualquiera de las obras de Dios sin tener a Jesucristo obrando a través nuestro! Deje de Esforzarse por Hacer, Conózcale en relación íntima y personal, luego doblegue su voluntad en obediencia por lo que Él dice en su Palabra, entonces aprenderemos a Reconocer que es persona, Recordamos quien es Él, Recibimos sus promesas en fe para descansar en su presencia y tendremos vidas plenas.
 
Pastora: Myriam Vargas
Fecha: Marzo 11 de 2018

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