Lo que Él empezó, lo terminará

Lo que Él empezó, lo terminara - Filipenses 1:3-6  Escuchar audio de esta predica  Filipenses 1:3 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, 1:4 siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, 1:5 por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

Pablo comienza hablándonos que el da gracias a Dios en sus oraciones por los Filipenses cada vez que el Señor los trae a su mente.

De hecho nos muestra la manera como lo hace: "Rogando con gozo" y nos da las razones por las cuales ellos se habían hecho acreedores de este reconocimiento; ya que en primer lugar ellos habían mostrado su compañerismo en la expansión de la causa de Cristo, habían compartido las aflicciones del apóstol y habían sido quienes a pesar de su pobreza mostraron una generosidad incomparable con su pastor. La segunda razón por la cual muestra un profundo gozo es precisamente la que hallamos en el texto que vamos a estudiar: estando convencido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Partiendo de aquí hagámonos una serie de preguntas:

¿Qué fue lo que convenció a Pablo?, ¿Quién comenzó la obra?, ¿Cuál es esa buena obra?, ¿A qué se refiere Pablo al decir que esa obra que comenzó será perfeccionada?, ¿Cuál es el día de Cristo Jesús al que Pablo alude?

1. ¿Qué fue lo que convenció a Pablo?

A pesar de que los Filipenses estaban afrontando presiones externas, a pesar de habían ciertos conflictos dentro del liderazgo de esta iglesia que producían división, Pablo está convencido que nada va a parar o detener el trabajo que el Señor empezó en ellos, por tanto él se siente tranquilo y la razón para estar en este estado es porque él ha experimentado a través de diferentes circunstancias y lugares la fidelidad del Dios en el que ha creído.

Uno de los grandes ladrones del gozo es el temor, cuando un hijo de Dios lo experimenta, nunca podrá sentirse seguro o confiado, pero este no es el caso del apóstol él ha alcanzado un conocimiento del Padre que lo hace mantenerse en una absoluta calma. Si nosotros siguiéramos un hilo que parte de nuestra falta de gozo para llegar a la raíz del problema, nos encontraríamos que este se genera en la desconfianza en la soberanía de Dios, en la falta de creer en su suficiencia, es pensar que algo en nuestras vidas se puede escapar de su control.

Pablo es un hombre que vivió confiado, porque donde hay confianza, hay seguridad. El gozo como tema central de la carta a los Filipenses está íntimamente ligado a la convicción que muestra el apóstol Pablo, las prisiones en las que se halla no lo metieron ni en duda, ni en temor, él sabía firmemente en quien había puesto su vida, en quien creía.

Son tan innumerables y poderosas las revelaciones que Dios nos ha dejado en su Palabra que deberían ser suficientes para confiar en Él. Cuando a mi falta confianza, no es porque me falte tener acceso a la revelación, es porque me falta fe en lo revelado, seguridad acerca de lo revelado.

Pablo es un hombre de gozo y esto es el resultado de su confianza en Dios, nunca en el hombre, nunca en sí mismo, pero siempre en Dios. Parte del problema se halla en el hecho de que terminamos depositando nuestra confianza en otro hombre o en mismo.

Pablo fue abandonado en ocasiones por sus amigos; es el caso de Demás, en otras ocasiones fue azotado, perseguido, apedreado, le levantaron falsas acusaciones los de su mismo pueblo, en otra ocasión se halló con un Pedro que se congraciaba con la secta de los judaizantes no queriendo ni siquiera sentarse a comer con gentiles y él le llama hipócrita delante de toda la congregación, pero a pesar de eso el sigue siendo un hombre, seguro, confiado, con gozo porque él sabía en quién había depositado su confianza.

Este hombre de Dios fue convencido de diferentes maneras, en el momento de escasez y en el que él requería provisión para el cumplimiento de su propósito, Dios uso a los filipenses, no a los que tenían riquezas, sino a los más pobres para mostrar su sustento. (Debemos dejarnos sorprender de Dios, nuestros ojos deben estar puestos solo en Él). También hallamos la previsión de Dios, ya que frente a las circunstancias adversas que el enfrentaría en Jerusalén Dios le alertaría para que estuviera preparado. Y ni que decir de la providencia Divina; el Señor le había dicho en el momento en que se le revela camino a Damasco que estaría frente a Reyes y príncipes y todo fue orquestado por Él de tal manera que todo lo dicho se cumplió. La provisión, la previsión y la providencia terminaron persuadiéndolo. Pablo estaba convencido por causa del amor de Dios, ya que Él nos dio a su hijo cuando éramos sus enemigos. Él está convencido porque ha visto el poder de Dios que lo convirtió de perseguidor a perseguido, de perseguidor a seguidor.

Pablo está convencido que lo que se comenzó será terminado y su garantía de que esto será así, es porque él conoce al que lo comenzó y Él nunca dejaría nada a medias. Esto contrasta con la forma en que nosotros escribimos la historia de nuestra vida porque con toda seguridad está llena de muchas más cosas inconclusas que las que hemos terminado. Nosotros nos desanimamos con facilidad, siempre anteponemos excusas: "Es que ya no me gusta, es que termine cansado, no tengo recursos para seguir" Bueno este no es el caso de Dios ya que Él nunca se cansa, sus recursos son inagotables, Él nunca se ha desilusionado, nunca se ha decepcionado.

2. ¿Quién comenzó la obra?

Obviamente Dios, él es quien tiene lo que se requiere para comenzarla y terminarla. De Él es quien Pablo está hablando, Él es quien tiene el poder para orquestar lo necesario con tal de que las cosas empiecen y terminen en nuestras vidas.

Hechos 16:14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. 16:15 Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.

Por este relato es donde comienza la historia de la iglesia de Filipos, ¿Quién fue el que produjo este comienzo? El Señor quien abrió el corazón de Lidia, nosotros debemos aprender a confiar en la fidelidad de Dios, no desgastarnos pensando en cómo sus planes se van a cumplir, sino simplemente reposar en su suficiencia, Él es el que comienza todo, y Él con seguridad será el que lo termina todo.

3. ¿Cuál es esa buena obra?

El Espíritu le llama a través de Pablo una buena obra, si la fuente es buena la obra es buena, así que debemos saber que todo lo que Dios hace es bueno, es agradable y es perfecto. Y en la aplicación concreta hace referencia a aquello que comenzó con nuestra salvación y que Dios llevara hasta donde Él quiso o planeo llevarlo desde antes de la fundación del mundo.

Pablo está expresando certidumbre de la obra que Dios hará con la iglesia de Filipo, pero lo que es cierto para ellos lo es para nosotros. Así que a pesar de tu resistencia o la mía nuestro Padre usara de todo lo necesario para no dejar nuestra vida como un trabajo a medias. Lo hecho a través del sacrificio de Cristo en la cruz pago por anticipado por todo lo que Dios necesitaba hacer para perfeccionarnos en Él.

4. ¿A qué se refiere Pablo al decir que esa obra que comenzó será perfeccionada?

Hechos 16:14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Dios nos encontró con un corazón duro, cerrado, sin entendimiento y el abrió nuestros ojos de manera sobrenatural, es como si todo hubiese sido oscuro para nosotros toda la vida y hasta ese momento pudiéramos ver la luz. Lo que antes yo no quería ver, no deseaba, ahora lo anhelo con ansias. Nadie diferente a Dios puede traer a alguien de la muerte espiritual a la vida, nadie más puede romper las cadenas que nos esclavizaban al pecado. Ese trabajo que él comenzó cuando éramos sus enemigos, cuando no lo deseábamos, cuando no lo queríamos, que crees que lo puede detener ahora que somos sus hijos. El Señor lo que continua haciendo después de salvarnos es limpiarnos por su Palabra y quitarnos todo lo que no nos permite lucir como sus hijos.

Juan 15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Eso que Dios comenzó y que esta perfeccionando es nuestra santificación, Dios es el agente directo y primario de nuestra santificación. No podemos separarnos de Él porque esta solo ocurre estando unidos a Él. Cuando Pablo está hablando de la buena obra se está refiriendo a la transformación que sufre un hombre que se hallaba en pecado, corrompido, sucio, esclavo, en quien se produce un cambio radical, un cambio que va en total contravía de todo este, para terminar en la formación de la imagen de Cristo en Él.

La palabra que Pablo usa desde el griego es: "Epiteleo" que lo que significa es: Llevar algo hasta completar su fin. Dios nos hizo nuevas creaturas con un propósito y una fidelidad, por tanto Él va a "Epiteleo", en otras Palabras Él va a hacer lo necesario para que podamos cumplir el fin por el cual nos creó.

Conclusión

¿Cuál es el día de Cristo Jesús al que Pablo alude?

Al día en que el volverá por su iglesia, o al día en que yo me presente ante su presencia eterna después de haber terminado el propósito que me encomendó en esta tierra.

Esto me da una firme esperanza, algo me hace estar seguro, que me da una absoluta convicción y es que: "el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo"
 
Pastor: David Bayuelo
Febrero 9 de 2018

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.