Buscadme y Viviréis

Buscadme y Viviréis - Isaías 55:2-3Escuchar audio de esta predica Desde finales del año anterior, junto con mi esposa hemos estado pensando en la realidad de la iglesia contemporánea; de tal manera que dentro de nuestros pensamientos e inquietudes veíamos personas con necesidades apremiantes sobre todo en el área de la salud y nos hacíamos esta pregunta, la cual quiero de paso hacérselas a ustedes: ¿Qué ha pasado con la iglesia de Cristo? Incluso pensábamos en una canción de Marcos Vidal que propone una discusión similar, en la cual él se preguntaba por qué vivimos con más violencia, más maldad, más niños abandonados, en fin... todo esto para preguntar y ¿Dónde está Dios?

Bien, yo me preguntaba ¿Dónde está el cuerpo de Cristo? Que pareciera que está temeroso, escondido, agazapado, enredado en peleas de hombres que no conducen a nada, que no dan fruto; que por el contrario de lo esperado insultan el nombre de Cristo con actos y comentarios carenes de amor por el perdido. También me cuestionaba: ¿Qué sucede conmigo que hago parte de ese cuerpo?

Pues bien, en medio de esa situación el Señor me exhortaba con esta Palabra que hoy vamos a compartir.

Isaías 55:2-3: 2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. 3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

Isaías 55:2-3 NTV: 2 ¿Por qué gastar su dinero en alimentos que no les dan fuerza? ¿Por qué pagar por comida que no les hace ningún bien? Escúchenme, y comerán lo que es bueno; disfrutarán de la mejor comida. 3 »Vengan a mí con los oídos bien abiertos. Escuchen, y encontrarán vida. Haré un pacto eterno con ustedes. Les daré el amor inagotable que le prometí a David.

1. ¿QUÉ NOS HA PASADO?

En esta parte del libro de Isaías, tenemos a un pueblo (Judá) en cautiverio, que desde luego, no se siente a gusto con la situación actual de sus vidas. A causa de este cautiverio, sus restricciones a la libertad son una situación a penas obvia para comprender que estaban sujetos y sometidos bajo un poder superior al que ellos disponían; lo cual, trae como consecuencia que este ahogo, esta sed de libertad, los lleve a tomar acciones para encontrar ese manantial que saciaría su necesidad apremiante.

Yo creería que esto te puede sonar familiar ¿no es cierto?, evidentemente esa es nuestra situación antes de recibir a Cristo: dominados, inconformes, desesperanzados, sedientos, frustrados, "abandonados" (sentimiento de abandono); pero desde estas épocas (unos 680 años antes del nacimiento de Jesús) Dios había determinado que esa situación de sed, perdición y desasosiego, de desesperanza, iba a cambiar para siempre, de manera eterna a través de la cruz.

¡Aleluya! 680 años después la profecía se cumplió. Hoy, dos mil años después de consumado el milagro más grande de toda la existencia, esa fuente sigue calmando la sed de muchos perdidos, entre ellos nosotros; quienes por la misericordia de Dios nos fueron abiertos los ojos y pudios ver en Cristo nuestra única manera de tener esperanza de vida y trascender más allá de este mundo.

Todo esto para concluir aquí que, si nosotros hemos bebido de la fuente inagotable de agua viva, lo lógico es que nuestra situación no debería ser como si no tuviéramos a Cristo: desesperanzados, sometidos, asustados, "abandonados", etc.; por el contrario, este texto en Isaías nos muestra claramente la consecuencia de haber escuchado y recibido a Cristo: VIDA.

Sin embargo, en la vida real, ¿cuál es la experiencia de aquellos que nos hacemos llamar cristianos?

Bueno, tal vez solo hay que levantar la mirada y ver que muchos viven en un estado de zozobra que nos lleva a tomar acciones por nosotros y para nosotros mismos (una pequeña ayudita para Dios).

Desde finales del año pasado vengo meditando acerca de ¿Cuál es la diferencia que hacemos los cristianos de hoy? ¿cuál es la diferencia que marcamos nosotros hoy? ¿acaso lo único que nos hace diferentes a las personas "del mundo" son las costumbres culticas? – el verso No. 1 de Isaías 55 dice: "Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche" ¿cuándo perdimos la costumbre de comprar sin dinero?

El Profeta Jeremías habla a Israel 2 errores que fueron letales para su vida.

Jeremías 2:13: 13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

¿Qué mal negocio cierto? Sin embargo, el que nuestra realidad refleje un estado contrario a la paz y el gozo que provienen de Dios, es una señal clara de en donde hemos invertido nuestro tiempo, nuestras fuerzas, nuestros talentos y al final: nuestra vida.

¿Qué nos ha pasado?

- Que tal vez no hemos sido buenos administradores de la gracia de Dios.

¿Por qué?

- Porque el peor negocio es cavar para nosotros mismos

Cuando cavamos cisternas rotas que no contienen agua, estancamos las cosas que deben ser corrientes. Guardar el maná que se debía recoger a diario era asegurar un bien putrefacto.

Así que todo esto me sigue afirmando en una verdad que podemos ver a lo largo y ancho de la Palabra de Dios: Que Dios ama al hombre, pero éste no es centro de la mirada de Dios.

El centro de todas las cosas es Cristo. No yo.

Así que Dios no lo salvó por su comportamiento, Dios no se fija en usted por usted mismo, dios no lo escucha porque usted le hable, Dios no lo bendice por lo que usted hace, Dios no le prospera por las habilidades que usted tiene. Dios hizo todo aquello por una razón: Porque usted está en Cristo y si usted está en Cristo usted no puede despegarse ni un momento de la vid, porque de lo contrario le faltará todo aquello que necesita para vivir.

2. ¿DONDE DEBEMOS PERMANECER?

Es interesante el énfasis que la Palabra tiene en este texto: Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
 
v3: Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma;

Seguramente a todos nos han dicho que escuchar no es lo mismo que oir,

En el hebreo, esta palabra de OÍR se define como shamá: atender, atención, entender, discernir, obedecer, proclamar.

En cambio, mire que en el nuevo pacto el OÍR se define como akoúo: escuchar, entender, obedecer.

Todos los seres humanos hemos sido dotados con el sentido físico de la escucha, no obstante, el oír, requiere mucho más que los oídos. Pero la Palabra de Dios nos muestra tres cosas relacionadas con éste oír:

a. Oír atentamente: El prestar atención es algo que parece inherente a nosotros, pero en realidad no es así; nuestro cerebro no tiene la capacidad de procesar muchas cosas al tiempo (ni aún las mujeres que son multitasking). En nuestro entorno hay muchos eventos que suceden al mismo tiempo, hay muchas cosas que están produciendo ruido a nuestro alrededor; sin embargo, nuestro cerebro selecciona solo aquellas cosas en las que se ha enfocado.

Entonces esto está muy estrechamente ligado a lo que nuestra voluntad ordena al cerebro para enfocarse y prestar atención. El punto está en que para prestar atención de manera adecuada es necesario mantener la quietud para enfocarse en aquello que Dios tiene parad decirnos.

Sin embargo, muchos de nosotros no prestamos atención por estar cavando cisternas rotas que no retienen el agua. Estamos tan aturdidos por el ruido de este mundo que no hemos tomado la decisión de parar y escuchar atentamente la Palabra que da vida.

Lucas 4:24. Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís.

b. Inclinar el oído: Claramente la Palabra de Dios nos muestra que es necesario que nos acerquemos al Señor con reverencia, inclinando nuestro oído, lo cual indica que si yo inclino mi oído es para evitar interferencia con el que habla. De igual manera, si yo inclino mi oído es porque estoy poniendo a alguien por encima de mí para estar atento a su voz.

El orgullo siempre será un tropiezo y nunca permitirá inclinar nuestro oído para poder atender aquello que Dios tiene para nosotros.

Proverbios 3:5: Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.

c. Oír y vivir: La Palabra de Dios tiene muchos textos que hacen indivisible estas dos acciones: oír y llevar a la práctica.

Quisiera que por un momento pensara cuanto tiempo usted ha escuchado enseñanzas de la Palabra de Dios (cuantas horas). Ahora, de esas horas que usted ha escuchado ¿cuánto ha puesto en práctica?

¡Ahí está el punto clave! En que llevemos a la práctica la Palabra de Dios y tal vez esta no es la primera vez que usted escucha acerca de la necesidad de llevar a la práctica de su vida la Palabra de Dios; es más, tal vez usted anhela llevar a la practica la Palabra de Dios, pero no se ha sentado a escuchar con atención y rindiendo su oído para escuchar claramente las instrucciones Dios, el dador de vida tiene para usted y mientras esto no suceda, no podrá poner en práctica las instrucciones que no ha recibido, no ha entendido y no ha discernido.

Mateo 13:23. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Si escuchamos con atención, reverencia y ponemos en práctica la Palabra de Dios, nuestra vida se deleitará con grosura.

Santiago 1: 19. Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;

3 ¿QUÉ DEBEMOS ESPERAR?

Termina el texto de Isaías en el verso 3 diciendo: oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

Ahora mire la profecía cumplida en el nuevo pacto:

Romanos 10:17. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Gálatas 3:9-11. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. 10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios (cisternas rotas), es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;

No solamente es muy profunda, sino también muy propicia la Palabra Rhema que el Señor ha dado a esta congregación. Estando sentado, recibiendo las enseñanzas de nuestros pastores, el Señor ha traído respuestas a mi corazón y en medio de esas respuestas que Él ha traído, me ha mostrado que no es opcional, es imperativo estar quietos para escuchar con atención, humildad y reverencia al Señor porque solo allí está la fuente inagotable de vida abundante.

La Palabra nos dice que el justo por la fe vivirá. Esto se traduce en que ya no vivimos porque nuestro corazón bombee correctamente sangre, porque nuestro cerebro este perfectamente coordinado y conectado con las extremidades; tampoco vivimos para cavar cisternas rotas; sino que ahora, como nuevas criaturas que somos en Cristo, nuestro sistema de vida se rige por el crecimiento de nuestra fe, esto para nada es natural ¡ES SOBRENATURAL!

Entonces ¿qué debemos esperar? – La Palabra nos da la respuesta

El que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Una producción abundante, ¿qué es producción abundante? Veremos al ciento al sesenta y al treinta por uno en vidas restauradas, en personas salvas, en gozo, en salud, en poder de Dios demostrado a los hombres, en dones espirituales, en prodigios y milagros, esperanza, en provisión espiritual y material.

CONCLUSIÓN

No podemos seguir conformes con algo diferente a la producción abundante. Si Dios lo dijo Dios lo cumple, así que hoy en el nombre de Jesús hago un llamado a despertar su inconformidad para que no se contente con menos de lo que acabo de nombrar, para que compruebe por usted mismo, que en Cristo usted es más que vencedor.

Amós 5:4: Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;
 
Pastor: Oscar Rosas
Febrero 11 de 2018

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