Renovando Nuestra Adoración

renovando nuestra adoración
Pastor: David Bayuelo
Cita Biblica: Juan 4:23-24
Fecha: Julio 21 de 2019
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Juan 4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Para los judíos y los samaritanos como la mujer de este relato, el pensar en adorar a alguna deidad se resumía en las manifestaciones externas que podían ofrecer; subir un monte, guardar algún día de la semana, cumplir con ritos, ofrecer algún tipo de sacrificio, pero cuando estamos hablando del Dios verdadero, sus ojos están puestos no tanto en la acción que también es importante, como en la fuente de esa manifestación, ya que Él siempre a estado muy pendiente del corazón del hombre.

Es interesante leer el relato que se halla en Lucas capítulo 21 de los versículos 1 al 4, donde el Señor Jesús se detiene a observar la ofrenda que traen los ricos que vienen al templo y la de una viuda muy pobre y el calificativo que les da a pesar de lo abundante o escaza que podía ser. Él habla de que los más afortunados dieron de sus sobras, pero la mujer en una pobreza extrema dio todo lo que tenía. ¿Y cómo pudo ver esto? Porque sus ojos no estaban puestos en la manifestación externa, sino en la fuente de la que fluía su adoración.

Los hombres respondemos a la imposibilidad de calificar correctamente la adoración de otros por lo que nuestros ojos naturales alcanzan a ver, pero Dios va más allá, Él puede explorar hasta en nuestros pensamientos más íntimos, en las zonas más ocultas de nuestro ser y claramente nuestras motivaciones no están fuera de su alcance, así que no hay manera de engañarle, o de sorprenderle, nuestro Señor conoce cuál es el motor de cada acción, por tanto ofrecer una adoración genuina se resume en poder vivir en la Verdad. (Lucas 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 18:14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido).

Jesús dijo en Mateo 15:8 refiriéndose a la nación judía: "Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí". Y les muestra la razón para llegar a esta conclusión, quienes se ufanaban de una adoración correcta, no enseñaban la verdad, enseñaban mandamientos de hombres, vivían con una fachada, sosteniendo todo el tiempo una mentira, ellos no tomaban en cuenta que lo que no es genuino jamás sería contabilizado para su bien en el cielo.

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