El Dios de quien dependo

El Dios de quien dependo
Pastor: David Bayuelo
Cita Biblica: Efesios 1:3-5
Fecha: Abril 5 de 2019
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Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

Esta epístola escrita por Pablo posee dos divisiones claves, una primera parte entre los capítulos uno al tres que nos permite descubrir la las bendiciones constituidas en Cristo que le otorgan una posición privilegiada al creyente y una segunda que va desde el capítulo cuatro al seis que lo conducen a la práctica desde esa nueva posición. La carta arranca identificando algunas de estas bendiciones: escogido, sin mancha, adoptado, aceptado, perdonado, predestinado, y sellado.

Ahora, si hay algo que el apóstol mantendrá de manera recurrentemente a través de todo su escrito, es el reconocimiento de quien merece la gloria por todas estas innumerables bendiciones. Es como si llevara al lector a través de un hilo conductor que finalmente lo coloca ante la realidad que todo lo que hoy posee es por la obra sacrificial efectuada por el Señor Jesús en la cruz del calvario, impidiéndole que asuma cualquier creencia de que en él mismo puede existir algún merecimiento por los favores recibidos. Efesios 2: 8 nos permite ver con mucha más claridad lo que Pablo nos quiere compartir: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Partiendo de aquí; la conclusión que debe quedarnos a todos los que nos exponemos a esta revelación, es que no hay manera en que podamos vivir en la plenitud de los designios Divinos sino generamos una absoluta dependencia del único y verdadero Dios. Hay que reconocer que nuestra vida no sería nada, sino es por la intervención del Señor en medio de una caída libre que nos llevaba a ser destruidos eternamente. Esto debería hacernos más fácil el tomar la decisión de no vivir por nuestra propia cuenta, sino entender que si deseamos que todo lo que hagamos guarde un valor eterno hay que reconocer quien es él que nos da la fuerza y poder para lograrlo.

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