Mi Refugio, mi Fortaleza, mi Baluarte

Mi Refugio, mi Fortaleza, mi Baluarte - Salmos 46:1-11
Pastor: David Bayuelo
Cita Biblica: Salmos 46:1-11
Fecha: Enero 21 de 2018
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Salmos 46:1 Dios es nuestro refugio y fortaleza, (Baluarte) nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; 3. aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah) 4. Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo. 5. Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba. 6. Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio El su voz, y la tierra se derritió. 7. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah) 8. Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra; 9. que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego. 10. Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. 11. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)

Un dato curioso es que este es un Salmo al que Martin Lutero le hizo un himno.

El salmista comienza con Dios y termina con Dios en este salmo, él habla del Señor en el versículo 1 y habla de Dios en el último versículo y todo lo que tiene que decir sería insignificante si Dios no fuera lo que él dice que es en el versículo uno y en el versículo 11: "Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza". No solo el Salmo 46 comienza con Dios y termina con Dios, sino que de igual manera nuestra vida comienza con Dios y termina con Dios. Comienza el día que Dios nos da vida y termina el día que Dios nos demanda la vida. Esta es la razón por la cual Cristo nos da entender que por muy ansiosos que estemos es imposible que se nos añada una hora a nuestra vida. Es esa realidad en la que podemos tener seguridad, certeza, absoluta confianza, porque es Dios quien nos dio la vida y finalmente nos la demandara.

El salmista define al Señor como nuestro refugio y fortaleza y termina diciendo él es nuestro baluarte. Cundo Dios no es nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestro baluarte en medio de la aflicción nos vamos a angustiar, a desesperar, nos pondremos ansiosos, no sabremos qué hacer, a donde ir. La realidad es que hay una proporción directa muchas veces entre la intensidad de mi reacción en medio de la dificultad y el grado del conocimiento que yo tengo del Dios de la Biblia.

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