Los Pastores también lloran

Los Pastores también lloran - 2 Corintios 7:5-7
Pastor: David Bayuelo
Cita Biblica: 2 Corintios 7:5-7
Fecha: Diciembre 10 de 2017
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2 Corintios 7:5 Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. 7:6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; 7:7 y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más.

Hace unos días atrás mi esposa; la pastora, describió mientras enseñaba una y otra vez una necesidad por la cual estábamos orando, e hizo énfasis en la humanidad que nosotros aun portamos a pesar del llamado que hemos recibido en el Señor, yo sé que esto se escucha inverosímil, dada la imagen de fortaleza, entereza, y casi suficiencia que un ministro suele mostrar, y debo confesar lo poco cómodo que se siente el descubrir nuestra vulnerabilidad, sobre todo haciendo un reconocimiento tal como el que hoy haré a través de la enseñanza que vamos a escuchar y que lleva por título: "Los pastores también lloran"

Este seguramente es un encabezado inesperado, ya que a las ovejas les resulta difícil creer que un pastor pueda estar en necesidad de ser consolado, a menos que se le haya muerto algún familiar o algún ser querido. Bueno usted podría pensar si escucha este título y dado que yo soy pastor que esto tiene algo que ver conmigo, pero yo quiero decirle que yo estoy bien, que en este día en particular no estoy necesitado de consolación, no es que no he estado en necesidad en el pasado, no es que no lo pueda estar en el futuro, ya que probablemente eso ocurra en diferentes ocasiones, ya incluso me ha ocurrido viendo hacia atrás, pero en este presente; "Tranquilo que yo estoy bien". Pero el título de hoy si tiene que ver con otro pastor que no soy yo, y que vamos a descubrir a través del texto que estudiaremos y en donde él mismo va a dejar saber su necesidad en sus propias palabras.

2 Corintios 7:5 Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. 7:6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; 7:7 y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más.

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