La Buena Parte del Día - Juan 14:12-14

La Buena Parte del Día - Juan 14:12-14Juan 14:12-14. Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre. Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!

Esta conversación entre el Señor y sus discípulos se da en medio de la angustia que ellos tenían por aquellas cosas que el Señor estaba anunciándoles a cerca de su partida, casi llegando al momento de culminar su misión redentora en esta tierra.
 
Y por medio de esta promesa les hace ver cómo sería la continuidad de su comunicación después de su partida por medio de la oración, El no los abandonaría sino que moraría en ellos y les explica todo para cuando llegara el momento de la aflicción se mantuvieran firmes. El Señor les había estado modelando en su relación con El Padre a través de la oración, así mismo les hace ver que ellos podían hacerlo de la misma forma.

Esta promesa del Señor a veces se interpreta como algo solo para nuestra conveniencia en todo aquello que deseamos sin ninguna limitación, pero esta palabra tiene tres especificaciones concretas concernientes a la oración:

1 El que crea en mi hará las mismas obras que yo he hecho...

2. Pedid en mi nombre.....

3. La respuesta que se espera debe glorificar al Padre....

1. El que crea en mi "...todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre". Más que los milagros y señales que Dios los utiliza como un medio de mostrar su gloria, lo más trascendente para El es el que las almas sean salvas por medio de la obra redentora de su Hijo, y solo la difusión del Evangelio puede continuar esta obra y serían los apóstoles quienes continuarían con la misión, En torno a esta premisa giraba la obra del Señor, los milagros eran manifestaciones de su poder para que muchos creyeran y glorificar el nombre de Dios, el cumplimiento de esta promesa se empieza a ver desde el momento en que el Espíritu Santo vino sobre ellos y en una sola predicación del Apóstol Pedro 3000 personas se convirtieron.(Hechos 2:41). En nuestra diaria comunión con Dios debe prevalecer el pedir denuedo para continuar llevando su obra, y de lo demás El se encargará para El glorificarse.

2. Pedir en mi nombre..." Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré..". Pedir en el nombre de Jesús significa orar respaldados con su autoridad, orar de acuerdo a la voluntad de Dios, orar por las cosas que honrarán y glorificarán a Jesucristo. De hecho en su enseñanza a cerca de como debíamos orar, el modelo de oración empieza glorificando al Padre: "Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra". (Lucas 11:2)

Cuando el les dijo "Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre" no era una simple expresión para producir milagros, esto significaba que gracias a su sacrificio vivo tenemos una condición santa ante el Padre, podemos disfrutar de una herencia incorruptible y de esta manera El nos concede todas las cosas por la fe en dicho sacrificio. Nuestra oración debe ser siempre consiente de que podemos acercarnos confiadamente a Dios porque solo Jesús nos abre el camino a El.

3. Toda respuesta que esperemos debe glorificar al Padre. "y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre". El Señor en sus oraciones nos mostraba la manera correcta de pedir y obtener respuesta, cuando dijo al Padre hágase tu voluntad y no la mía. Antes de hacer una petición a Dios debemos preguntarnos si ésta honra el nombre de Jesús primeramente y no esta en contraposición a nuestra relación con El, nuestras peticiones no debemos pensarlas solo en un mero beneficio personal, debe contribuir también a edificar nuestra relación con El.

Cuando un ser amado, un familiar o amigo se muda a un lugar lejano prometemos mantener viva la comunicación a través de cartas, correos, la tecnología, etc. Así mismo el Señor quiso mantener viva una comunicación con sus discípulos y con nosotros, por eso necesitamos la oración, y por medio de ella lo honramos contándole nuestras vivencias a El asi ya las conozca de antemano, y aun sí pensáramos que por esto El no necesita de nuestra oración porque ya lo sabe todo, nosotros si la necesitamos para saber lo que El piensa y nos quiere decir. Y aun cuando nos pide perseverar en la oración es porque nos enseña humildad y dependencia. Jesús es nuestra correspondencia entre nosotros y el Padre. Es la manera de hablar con El de nuestro día a día y esta correspondencia llegará de manera segura al Padre y nos llegará respuesta suya por medio del Espíritu Santo en el momento oportuno.

Oración:

Señor queremos mantener una comunicación viva y continua contigo, glorificando tu nombre y si tenemos peticiones ayúdanos a discernir que estén enmarcadas en tu voluntad y tus propósitos. Amen.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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