La Buena Parte del Día - Hechos 9:13-17

La Buena Parte del Día - Hechos 9:13-17Hechos 9:13-17. Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Este pasaje es parte del relato de la conversión del apóstol Pablo, llamado antes Saulo de Tarso. Esta conversión es toda una escena extraordinaria del plan redentor de Jesucristo, en la vida de quien tiene un propósito en el plan de Dios.

Pablo tenía el propósito de llevar el evangelio a los gentiles, reyes e hijos de Israel, sin él imaginarlo su vida fue preparada para esto, (Hech:9:15), fue educado con Gamaliel maestro de la ley judía (Hechos 22:3). Saulo de Tarso (Pablo), era ferviente opositor de los seguidores de Cristo, pero preparado con un propósito divino.

La Buena Parte del Día - Juan 13:34-35

La Buena Parte del Día - Juan 13:34-35Juan 13:34–35 "Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros. Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo. Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores". (Versión TLA).

La identidad de un cristiano o discípulo de Cristo radica en este mandamiento. "Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores". Y el caminar con Cristo se puede tornar difícil cuando no aceptamos que esta identidad solo se obtiene al nivel de poder amar de verdad. La identidad de Cristo en nosotros es su sello, aquellas características particulares que nos diferencian del mundo y que revelan nuestro origen o procedencia. Este sello Jesús lo dejó establecido en (Juan 13:34-35). "Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo" . Este amor no es el sentimiento de emociones momentáneas, no es enamoramiento, no es el amor que se suele dar a quien piensa como nosotros. Este amor debe ser similar al que Jesús siente por nosotros, Él puso esta medida tan alta porque sabía que quien procurara alcanzarla podría dar testimonio de Él. Para alcanzar esta medida los discípulos entendieron que solo la intimidad con El proporciona este amor.

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